DEAMBULAR
Son las 19,50 cuando llego a Gran Vía, ya es de noche, me sorprende verla tan vacía, me paro a contemplarla así, solitaria casi en silencio. Los coches pasan a ambos lados pero el ruido se desvanece. Está sucia, las hojas ya caídas, quemadas por el sol de varios días, se amontonan en todas las esquinas. En un banco a la derecha un hombre ha colocado sus cartones para pasar la noche; tristeza. Sigo andando. Un hombre me adelanta lentamente; me extraña, me sorprende. Ese andar lento parece sospechoso. De frente se aproxima una joven muy deprisa, casi corriendo parece que esté huyendo. Los jardines de noche son siniestros. Llego a la fuente; majestuosa, enorme, luminosa. El agua fluye con un monótono canto. La rodeo, me paro a contemplar la obra de Benlliure; las cuatro estatuas (El Ferrocarril, La Navegación, El Gas, La Caridad) y en lo alto la figura de ese alcalde de la ciudad, José Campo (Marqués de Campo) La imagino frente a la puerta del Ayuntamiento. Impres...