FELIZ FINAL - ISAAC ROSA



Leer un libro para luego compartir con otras lectoras/es, es una experiencia muy recomendable porque a diferencia de la lectura en solitario, cuando compartes lo leído, descubres cosas que  no habías advertido. No siempre se coincide a la hora de calificarlo pero eso es lo más interesante. Nuestro club lo formamos cinco lectoras y Feliz Final le ha entusiasmado a Emma.

Isaac Rosa divide la novela en dos partes. La primera, es el final de una historia de amor, 247 páginas de intercambio de reproches conscientes, basados en hechos, en pruebas concretas. Reproches analíticos, desmenuzados, lanzados a dar, recogidos y devueltos con afán de medir fuerzas, inteligencia y capacidad de anticipación.
La segunda parte narra la historia de amor,  100 páginas de declaraciones de amor. Un amor exagerado, tremendamente consciente, cinematográfico no muy realista para nuestro grupo pero que los protagonistas pretenden como un amor verdadero.

Emma dice que si que existe ese amor que describe la novela porque ella lo ha vivido en su madurez y seguramente el resto del grupo lo tenemos olvidado porque nos sucedió en una juventud muy cercana a la adolescencia. Además seguimos con la misma pareja lo que quiere decir que no hemos pasado por un divorcio. Ella dice que no hemos visto como dibujaba la historia y nos hemos saltado la belleza de las frases.

Cuando desmenuzas una lectura se ponen muchos temas encima de la mesa. Con Feliz Final  hemos transitado por el amor y sus diferencias, desde  el amor adolescente al amor maduro y consciente. Hemos podido hablar de las relaciones de pareja y su cambio en la sociedad actual, compartimos experiencias de lo que les sucede a nuestros hijos e hijas desparejadas a los que no les está siendo fácil encontrar alguien con quien compartir.

Hablamos del proceso de adaptación que sufrimos nosotras mismas cuando nos casamos y la diferencia de visión que entonces tenían nuestras parejas que lo iban viendo y viviendo todo desde un sitio más lejano al nuestro aunque procediésemos todos del mismo sitio e incluso algunos  de la misma escuela. Eso ha cambiado por supuesto pero nos está costando mucho a las mujeres que se implante definitivamente la igualdad en el hogar y en la sociedad. Hablamos como no de los divorcios, de la influencia de la religión y de nuestras madres, las  auténticas heroínas del siglo XX.

E.Isasi

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